jueves 18 de septiembre de 2008

EL MODELO INTEGRACIONISTA

(Fuente: "La Formación Profesional del Maestro de Educación Infantil"
Editorial de la Infancia, Madrid, 2008)


Podemos considerar los siguientes modelos de formación de educadores:
  • Modelos precursores.
  • Modelos globalizadores.
  • Modelos de investigación en la acción.
  • Modelo constructivista.
  • Modelo histórico-cultural.
  • Modelo integracionista.
En los modelos precursores se identifican y significan dos vertientes principales, caracterizadas por la elaboración de planes y programas sobre la base de objetivos conductuales.

La primera vertiente tiene como representantes a R. Tyler e H. Taba,
quienes conciben el diseño curricular para la formación de profesores como una perspectiva amplia a partir del análisis de componentes referenciales que sirven de sustento al curriculum, como son la sociedad, los especialistas, y los estudiantes, además de considerar la influencia filosófica y psicológica.

La segunda vertiente está representada por R. Mager, planteada sobre los
años setenta del pasado siglo, la cual se reduce a un modelo de instrucción que centra el problema en la elaboración de los programas sobre la base de objetivos conductuales. Este modelo, según sus críticos, “... es la representación más precisa del eficientismo y de la aplicación del pensamiento tecnocrático de la educación, y hace énfasis en la relación enseñanza-educación-evaluación, de forma dogmática”.

Los modelos globalizadores destacan el carácter integral de la
enseñanza y de sus componentes y ponen el énfasis en el modo de concebir y organizar los contenidos del currículo. Según Torres Santomé el término “globalización” en la enseñanza es entendido actualmente como “educación global” o “educación internacional” y caracteriza la tendencia a la inclusión en el currículo de “núcleos temáticos” o “temas globalizados”, relativos a contenidos de interés mundial, que se estudian desde una óptica interdisciplinaria y con una visión internacional, como son por ejemplo, la energía, el ambiente, los derechos humanos, el racismo y otros...”.

Aunque en el momento actual esta tendencia es incuestionable, el
concepto del término globalización de la enseñanza tiene sus orígenes en Europa, a principios del pasado siglo XX, fundamentalmente en argumentaciones de índole psicológica, tales como el término “percepción sincrética” o lo planteado por E. Claparede en 1908 acerca del carácter global del aprendizaje del niño. Igualmente está lo expresado por H. Wallon en relación con la importancia del acto global en el niño.

Otros aportes psicológicos en este sentido los hicieron J. Dewey y J. Piaget,
así como A.V. Zaporozhets y V. Mujina entre otros.

Dentro del campo de la Pedagogía se destaca O. Decroly, de cuyas
propuestas se deriva una de las formas de globalización del currículo que se considera clásica: los centros de interés, como ideas ejes en torno a las cuales se estructura la estrategia didáctica.

Otra forma que puede considerarse también clásica dentro de esta tendencia globalizadora, es el denominado “método de proyectos”, que organiza el currículo alrededor de problemas “interesantes” que se resuelven en grupo. Su postulado fundamental es el pragmatismo y sus exponentes más relevantes lo son J. Dewey y H. Kilpatrick.

El modelo de investigación en la acción concibe el currículo como
proyecto y como proceso, en los que la enseñanza y el aprendizaje son considerados actividades de investigación y de innovación que aseguran el desarrollo profesional del docente y la formación de los estudiantes. Este modelo surge, como alternativa frente a las concepciones pedagógicas tradicionales y modelos curriculares estructurados alrededor de objetivos.

En este modelo se considera a L. Stenhouse como a uno de los más
connotados representantes de la investigación en acción en el campo educativo. Su marcada orientación cognitiva del proceso educativo se pone manifiesto en su interés por las nociones de comprensión, significado y acción. Uno de sus colaboradores, J. Elliot ha continuado desarrollando activamente los trabajos con esta orientación, siendo protagonista principal de su introducción y promoción en España, en la década de los años 80.

De acuerdo con esta tendencia, el currículo se concibe como un proyecto
de ejecución que se verifica en la acción del aula, en la que los sujetos que intervienen son parte constituyente de éste.

En correspondencia con esta posición, el modelo del proceso supone un
concepto activo del aprendizaje, entendido como una actividad propia del alumno, autodirigida por él. Al profesor le corresponde asegurar las condiciones que permitan el aprendizaje significativo y la comprensión personal sobre los temas objeto de debate.

En este modelo de diseño y desarrollo curricular descansa en las
consideraciones individuales de profesores y estudiantes en un momento determinado y en circunstancias específicas. Se asume que la preparación científica y psicopedagógica del educador así como su responsabilidad son garantía contra el azar y la improvisación. Al respecto señala el H. Fuentes que “sin dudas aquí hay una excesiva cuota de utopía y que pudiera resultar una enseñanza empírica como consecuencia de su elevada contextualización”, lo cual es un aspecto a no pasar por alto.

El modelo constructivista tiene su fundamento central en la afirmación
de que el conocimiento es una construcción que realiza el individuo a través de su actividad con el medio. En esta tendencia el estudiante desempeña un papel activo en el proceso de aprendizaje, debido a que se entiende este como un proceso de construcción y reconstrucción, en el cual el sujeto organiza lo que se le proporciona, de acuerdo con los instrumentos intelectuales que posee y de sus conocimientos anteriores.

Estas ideas del individuo construyendo por sí solo sus estructuras mentales fueron desarrolladas por J. Piaget en sus estudios del desarrollo intelectual del niño, y a partir de ellas sus seguidores crearon una pedagogía que tomó el nombre de operatoria o constructivista, y cuya base teórica y metodológica se extendió a los planes de formación de educadores, y constituyen una fuerte corriente del diseño curricular en la actualidad.

El modelo histórico-cultural tiene sus bases en el enfoque desarrollado por L.S. Vygotskii. Este enfoque postula una concepción original de la relación de la enseñanza y el aprendizaje, sobre cuya base se han propuesto modelos de utilidad para el planeamiento curricular en la educación superior, uno de los cuales, elaborado por N. F. Talízina, a partir de las ideas de P. Ya. Galperin, ha sido ampliamente difundido.

En esta teoría se plantea que es preciso tomar en consideración dos premisas fundamentales en la elaboración curricular: las exigencias de la teoría general de la dirección, y las regularidades del proceso de asimilación de los conocimientos durante la actividad de enseñanza – aprendizaje. Para cumplir estas exigencias se proponen tres modelos: el de los objetivos de la enseñanza (para qué enseñar), el modelo de los contenidos de la enseñanza (qué enseñar) y el modelo del proceso de asimilación (cómo enseñar).

Por último, y recientemente, más allá de eclecticismos y sincretismos, el
modelo integracionista, desarrollado por Alberto Melograno Lecuna, consiste precisamente en la posibilidad de nutrirnos de múltiples fuentes, de enriquecer el vasto campo de la acción educativa practicando una plasticidad que nos permita rever permanentemente el camino andado y analizar el camino a seguir.

Se trata de un modelo complejo que se va construyendo a
partir de otros modelos e influencias, integrando disciplinas tradicionales y modernas.
La idea integracionista no es experimentar, sino buscar el sinergismo, adoptando o adaptando aquellos lineamientos, teorías, modelos y/o metodologías ya probadas y exitosas, pero hasta ahora nunca totalmente confrontadas y/o complementadas entre sí. Todo el andamiaje del edificio del conocimiento que cada estudiante inicialmente construirá ayudado por sus facilitadores y guías (padres y docentes), en una tarea que le llevará toda la vida, está basado en la concepción de un eje o columna vertebral que sostiene el edificio de saber.

Como todos sabemos, antiguamente la enseñanza se circunscribía al trivium (gramática, retórica, dialéctica) y al cuadrivium (aritmética, música, geometría, astronomía). Por su parte, el integracionismo se basa en un “bivium” constituido por la ciencia matemática y la filosofía. De la lógica filosófica y la lógica matemática se desprenden las tácticas y estrategias, la comprensión, el desarrollo del intelecto y las operaciones del pensamiento, las habilidades y métodos, el aprender a aprender, el aprender a pensar, a conocerse a sí mismo y lograr el dominio de uno mismo, el aprender a ser y estar en este mundo.

A modo de ejemplo: ni absolutamente constructivistas ni totalmente anticonductistas, ni pro-economicistas ni bucólicos ingenuos, ni anti- informáticos ni tecnocráticos al extremo de las ciberpatologías adictivas. Es decir, tratando de establecer permanente un equilibrio dinámico entre los extremos.

En la dialéctica tesis/antítesis, también se encuentran nuevos caminos. Por citar un caso: entre el autoritarismo tradicional y el permisivismo del “lassiez faire” (ambos igualmente nefastos para la educación), el integracionismo sostiene el Principio de Autoridad, basado en el respeto mutuo, y en el respeto por las jerarquías. Pero tampoco el integracionismo descarta el principio dialógico, que conserva la dualidad dentro de la unidad, al considerar dos términos que como en este caso, son antagonistas pero se pueden complementar. Por caso, en tanto y cuanto un alumno en su camino de perfectibilidad no logra la autonomia y la autodisciplina, requiere sin lugar a dudas, una puesta de límites externa.

Es sumamente importante contar con la adecuada apertura mental para incorporar todas aquellas técnicas, conocimientos, destrezas, disciplinas, lineamientos, capacidades, métodos, contenidos y herramentales que sirvan al propósito fundamental de lograr la formación integral de los estudiantes: en lo ético, físico, emocional, intelectual, solidario, social, cultural, humano; el desarrollo armónico de sus capacidades, talentos y destrezas, el desenvolvimiento de su personalidad, de su pensamiento crítico y creativo, del sentido común, el criterio, la capacidad de resolución de conflictos, la adaptación y plasticidad para afrontar los cambios del mundo que les toca y les tocará vivir, y la potencialidad de reunir las condiciones para convertirse, en sus respectivos ámbitos de acción, en transformadores de la realidad, en aras de la meta de construir un mundo mucho mejor que el actual, más justo, más humano en lo social, más limpio en lo ambiental, de más y mejor calidad de vida para todos.

Del análisis de las definiciones y tendencias expuestas hasta aquí, se infiere que, bajo el término de modelo curricular para la formación de profesores se encierra un concepto polisémico que se emplea y hace énfasis indistintamente en diferentes aspectos para referirse a planes de estudio, programas, objetivos e incluso a la instrumentación didáctica del proceso de enseñanza – aprendizaje.

Cada uno de estos modelos le da una interpretación al currículo
de formación en correspondencia con su visión de la problemática educativa, la cual está en último término determinada por la posición filosófica de que se deriva, lo que determina las concepciones psicológicas y pedagógicas que lo sustentan, la concepción de su estructura, el predominio de determinados componentes, la relación de la teoría con la práctica, entre otros muchos
aspectos.

No obstante el carácter universal que manifiestan sostener las distintas tendencias o modelos, lo cierto es que algunos presentan serias limitaciones, en este sentido, A. Díaz Barriga coincide en considerar que difícilmente se pueda afirmar que exista una única metodología para la elaboración de planes de estudio, pues todas tiene aspectos positivos y aspectos controvertidos, que son significativos dentro de cada uno de dichos modelos. Por eso el modelo integracionista trata de tomar dialéctica y dialógicamente lo mejor de cada uno de ellos, apuntando a la formación de un educador de un alto nivel de competencia profesional y capaz de dar respuesta a las múltiples situaciones y disyuntivas que le plantee su práctica educativa, que en este nuevo siglo incluso excede claramente el marco de lo pedagógico. Esta situación es particularmente crítica en la educación de la primera infancia la que, por las particularidades del momento del desarrollo que les corresponde atender, el desconocimiento de aquellos que tienen que ver con su atención y la indefinición de su lugar en los niveles de formación, muestra, quizás, las mayores y más complejas problemáticas a resolver.

miércoles 17 de septiembre de 2008

DEL POSITIVISMO A NUESTROS DÍAS: EL CAMINO HACIA EL
INTEGRACIONISMO EDUCATIVO

Fuente: L. A. Melograno Lecuna. Primero la Educación: una introducción al Integracionismo Educativo. PBEC. 1994.

El Integracionismo Educativo abreva de múltiples fuentes, tomando, quitando, agregando, adoptando y/o adaptando los aportes que los distintos movimientos y pensadores han hecho al campo de la educación, las ciencias y las artes, y más allá de la escuela, al de las organizaciones humanas en general, en la búsqueda de un camino nuevo que plástica y dinámicamente se va optimizando permanentemente, que está en continua revisión e introspección, que se aplica a sí mismo el concepto de perfectibilidad.

Un rápido pantallazo por escuelas, tendencias y por la historia misma de la pedagogía, nos puede ayudar a visualizar elementos y estrategias que contribuyen a conformar la postura integracionista. Además, la lectura de esta deliberadamente escueta sinopsis, podremos apreciar que muchas propuestas pretendidamente novedosas, ya fueron expuestas y consideradas en el mundo desde el positivismo en adelante.

El positivismo quiso interpretar los ideales de su época, en la cual el ser humano vio en las ciencias un medio infalible para la determinación de su propio destino. Su esencia era un enérgico llamado al realismo, a la observación y la experimentación. En pedagogía, este impulso se tradujo en la actitud de reemplazar el saber clásico, tradicional y metafísico, aislado de la realidad circundante, por el conocimiento científico. El positivismo fue además el primer movimiento en remarcar los aspectos sociopolíticos de la problemática educativa.

Jean-Jacques Rousseau (1712-1788) propugnó de alguna manera la formación autónoma, al situar al niño en el centro del proceso pedagógico, como sujeto de su propia educación. Podríamos arriesgar que Rousseau en cierta medida preanunció aspectos de la epistemología psicogenética, al referirse a las distintas etapas que atravesaba el ser humano en su proceso
de construcción de aprendizaje.

Algunos de los logros del positivismo, fueron recalcar la importancia de la investigación psicológica, establecer la influencia del medio ambiente sobre la educación, y propugnar por vez primera técnicas de enseñanza basadas en el método científico.

En lo que hace a la pedagogía, mientras que el siglo XXI se caracterizará por los impresionantes avances en el campo del desarrollo de la inteligencia y la interrelación de las tecnologías con la biología, el siglo XX se caracterizó por el permanente intento de renovación de los métodos educativos.

Ya a principios de siglo, aparecen principalmente dos corrientes que se opusieron al positivismo: el idealismo y el herbartismo. El primero pretendió aislar la pedagogía de la psicología y las ciencias sociales, en cuanto la pedagogía "no puede ser sino filosofía", negando a la psicología el valor de ciencia por ser su objeto extraño a la filosofía.

Por su parte, y polemizando con los idealistas, Johann Friedrich Herbart (1776-1841) si bien consideró a la pedagogía como filosofía, la juzgó además como derivada de una parte de la metafísica (la ideología), que a su vez relacionó con la psicología. En su visión realista admiró la metodología de Pestalozzi (1746-1827), que apuntaba a edificar el espíritu infantil, dotándolo
de experiencias constructivas. Herbart fue el primero en subordinar la instrucción a la educación.

Retomando los conceptos rousseanianos que situaban al niño y sus intereses en el centro del proceso educativo, los activistas apuntan precisamente "a la búsqueda de un alumno activo", y la educación comienza a abocarse a los intereses del estudiante, dando nacimiento de esta forma a la enseñanza individualizada o personalizada.

El activismo pedagógico fue la corriente que se opuso decididamente a la enseñanza memorística, libresca y desvinculada de la realidad.

Entre ambos extremos del siglo XX, numerosos educadores y experiencias pedagógicas dieron sus pareceres y propuestas: El médico belga Ovide Decroly (1871-1932), apunta a la búsqueda de la globalización de la enseñanza. Con su método de participación democrática, trabaja a partir de núcleos de interés de los alumnos, que ofician de disparadores para incorporar nuevas experiencias y conocimientos. El francés Célestin Freinet (1896-1966), fue partidario de la "enseñanza activa", privilegiando la formación del alumno mediante el trabajo en equipo. El suizo Edouard Claparède (1873–1940) con su Escuela Nueva y la médica y pedagoga italiana María Montessori (1870-1952), en defensa de los derechos del niño, se abocaron al logro de una educación que atendiera las diferencias y necesidades individuales de los estudiantes. Un dato interesante de esta última en cuanto a lo sistémico, es que fue de las primeras en involucrar en sus estudios a elementos de la psicología oriental.

El francés Alexis Carrel (1873-1944), fue biólogo, médico y escritor, y premio Nobel en 1912 por su labor precursora en la experimentación de transplante de órganos. Carrel prefiguró de algún modo la visión integracionista y con ella el tema de filosofía y los valores humanos positivos,
la ética, perseverancia, pasión, inteligencia emocional, resiliencia, el self management, la formación integral, al afirmar: "La educación que se da en las escuelas tradicionales se limita al cultivo de la memoria, de los músculos y a ciertas reglas de urbanidad. Equilibrio mental, estabilidad nerviosa, juicio recto, valor moral, audacia, resistencia al mal, tacto, forma de tratar al prójimo y manera de sacar el mayor bien de los contratiempos, cero".

El rousseauniano británico Alexander Sutherland Neill (1883-1973) (Escuela Autogestionada de Summerhill), decididamente en contra de la educación autoritaria y dogmática, propugnó el desarrollo del niño en un pie de igualdad con el docente y respetando sus tiempos y sus modos de aprendizaje, preanunciando de alguna manera la teoría de las inteligencias múltiples. En la aldea de Kearsley, funda una escuela donde se prescinde de programas y métodos didácticos, orientando a los alumnos en sus investigaciones y estimulando su curiosidad y sus intereses. Gläser sostenía que la educación debe apuntar a liberar la individualidad del alumno, permitiendo la expansión de su espíritu. La educación se origina a partir de los temas de interés de los niños, y de las preguntas que van formulando al docente. En tal sentido, dirige un grupo de escuelas en Hamburgo donde no existen divisiones en clases, ni materias, y donde la libertad es absoluta.

La escuela de Roger Cousinet (1881-1973), desarrolla el hábito del esfuerzo colectivo, de la cooperación, crea el concepto de trabajo en equipo, y sostiene que "el niño es su propio educador, y sobre él se debe actuar respetando su iniciativa y libertad".

El marxista Antonio Gramsci (1891-1937) sostenía que el hombre moderno "debería ser una síntesis entre los caracteres del ingeniero norteamericano, el filósofo alemán y el político francés", recreando de esta forma a un moderno Leonardo, que lograra fundir el ideal educativo del Renacimiento – que perseguía la formación integral del ser humano, artífice de su vida y de la historia – con el sentido social. Esta visión de un nuevo hombre del Renacimiento como prototipo paradigmático del ciudadano del siglo XXI es la que también propugna el venezolano Alberto Machado, padre del Inteligencialismo. Esto es, la síntesis entre el principio humanístico del desarrollo universal del hombre, integrado al compromiso social y a la universalización de la instrucción pública y la cultura, la democratización de la ciencia, y la formación de muchos Leonardos al servicio de la sociedad.

Fue el suizo Jean Piaget, quien a partir de sus investigaciones marcó un hito en la educación, al establecer que la misma debería ajustarse a las leyes y etapas del desarrollo psicológico infantil. Si bien muchos de sus planteos han sido criticados, refutados, complementados y/o mejorados por constructivistas y postconstructivistas, su aporte al conocimiento del proceso de aprendizaje sigue siendo fundamental.

Más allá de las diferencias de concepción e interpretación con Piaget, Vygotskii entre otras cosas aporta al pensamiento constructivista el contexto social, la importancia de la interrelación humana en el proceso de construcción del aprendizaje, y previa a la internalización individual del saber (el conocimiento como producto social), no expresado por Piaget con tanta claridad.

Enriqueciendo los aportes constructivistas, refiriéndose a la concatenación entre el saber previo y el adquirido, y a la interpretación del aprendizaje significativo en cuanto a proceso de comprensión, Ausubel desestigmatiza con lúcido criterio al vapuleado conductismo, afirmando que la forma tradicional de dar clase no necesariamente implica pasividad y no- aprendizaje por parte del alumno, en tanto y cuanto el docente exponga magistralmente los contenidos teóricos nuevos teniendo en cuenta el grado de aprendizaje (comprensión) y los conocimientos previos de cada alumno.

En una actitud de compromiso ante la realidad, el brasileño Paulo Freire reconoció a la educación como "el conocimiento crítico del mundo, para transformar la realidad social", significando claramente el objetivo y la misión de la educación.

Fue el pedagogo austríaco Iván Ilich quien puso la bomba de la "desescolarización" cuando afirmó que "la mayor parte de los conocimientos verdaderamente útiles se aprenden fuera de la escuela, en contacto con las realidades familiares, sociopolíticas y culturales". Ilich fue uno de los primeros en potenciar el aprendizaje informal, estableciendo además una relación educativa más fructífera entre el hombre, su creatividad y el medio ambiente que lo rodea.

Más allá de las dialécticas hegeliana y de los orientales, de los principios de simplicidad y de complejidad, del innatismo, de conductistas y constructivistas, de deterministas y estructuralistas, de síntesis y análisis, de eclecticismos y sincretismos, y gracias a su continuo y dinámico proceso de revisión y mejora continua, el modelo integracionista (A. Melograno Lecuna), procura el enriquecerse desde la diversidad, el que se crezca desde la interculturalidad, se puedan abrir nuevos rumbos desde la sinergización plurifacética que ofrecen los aportes de los más diversos especialistas y corrientes educativas.

Pero el integracionismo no se limita a considerar modelos pedagógicos y epistemológicos educativos. También pretende derribar el muro que separa a las organizaciones educativas del resto de las organizaciones humanas, que debieron bruscamente adaptarse a los cambios que planteaba y plantea un mundo globalizado y competitivo, so riesgo de desaparecer.

Históricamente, la escuela permaneció refractaria a los cambios, encerrada en su campana de cristal, mientras el mundo y las organizaciones fueron evolucionando. El divorcio entre los dos ámbitos, el de la escuela y el del mundo real, se objetiva hoy en día por las escasas posibilidades de integración de jóvenes al mundo del trabajo, debido a la deficiente formación tanto de los estudiantes como de los docentes que los formaron, a la falta de recursos, al analizar los malos rendimientos de quienes pretenden ingresar en la universidad, o por las numerosas deserciones que se van produciendo en las casas de altos estudios, conforme los estudiantes intentan avanzar hasta lograr un título profesional.

Muchos de los recursos, dominios, disciplinas, habilidades y conocimientos que propone el integracionismo, provienen precisamente del know-howcon que necesariamente deben contar los integrantes de las organizaciones verdaderamente competitivas que se han reciclado y modificado para ser viables y tener un desarrollo sustentable.

A modo de simple cita, los recursos más importantes que ha incorporado el integracionismo educativo (adaptando o adoptándolos al mundo de la educación), son:

1. Filosofía y Valores. La educación transversal en valores humanos positivos. El desarrollo de un horizonte axiológico con un accionar deontológico. La contención afectiva como aporte fundamental para el desarrollo de la autoestima y la predisposición al aprendizaje desde la
automotivación. El cuestionamiento filosófico desde la escuela infantil en adelante (filosofía para niños), como medio idóneo para reflexionar, expresar las ideas propias, compartir otros puntos de vista y enriquecerse con el aporte de los demás, mejorando la calidad de las discusiones.

2. Los aportes de las ciencias cognitivas al proceso de enseñanza y aprendizaje. (Neurociencias cognitiva, psicología cognitiva, lingüística cognitiva, inteligencia artificial), y todo lo relacionado con el lenguaje, la expresión y comunicación oral, escrita y gestual.

3. Los aportes de la filosofía fundamental de la educación, o filosofía de la educación personalista o esencial: El sentido de la educación personalista reside en que el ser humano realice su esencia, que es la de ser cada vez más y mejor persona, transitando el camino de la búsqueda continua de la perfección - como ser perfectible que es - a partir de la afirmación de sí mismo (autoconciencia de su ser), del dominio de sí mismo (autocontrol), y procediendo por sí mismo, siendo su propio dueño (autodeterminación, autodecisión). La educación, como proceso continuo que dura lo que dura la vida de cada uno, ha de tener entonces como fin fundamental la personalización del ser humano. Debe hacer que logremos el máximo desarrollo de las capacidades que todos tenemos, y sobre todas ellas, la capacidad óntica, esto es, de ser persona.

4. El perseguir básicamente un lineamiento constructivista pero sin dejar totalmente de lado otros modelos. Liberado de toda ortodoxia conceptual, del encorsetamiento inevitable de analizar las cosas desde una disciplina en particular, dado su carácter multidisciplinario y apoyado en la práctica del trabajo en la clase, el integracionismo educativo goza de la posibilidad de abrevar en múltiples fuentes aún enfrentadas entre sí o no, (innatistas, instruccionistas, constructivistas, postconstructivistas), rescatando todas aquellas experiencias realmente significativas y de logros verificables y comprobados dentro del dispositivo escolar.

5. Educación temprana: La implementación de una estimulación adecuada durante los primeros años de vida, partiendo del cuarto- quinto mes de embarazo, momento en que comienza a desarrollarse el sentido de la audición y con éste, el entrar en contacto con el mundo exterior.

6. El desarrollo intensivo de competencias, destrezas, habilidades (skills), herramientas, herramentales, estrategias, técnicas y tecnologías, y el desarrollo de las múltiples tecnologías del intelecto (herramentales), fundamentales para realizar las operaciones del pensamiento, teniendo en cuenta la óptica de teorías como la de las múltiples inteligencias, la inteligencia emocional, el pensamiento lateral y el Inteligencialismo.

7. Los recursos que aporta el management educativo. Entre ellos: Liderazgo para cambios rápidos (innovación), y para cambios lentos y continuos (kaizen). Gestión itinerante y detección de conflictos en su fase gestacional. Resiliencia. Empowerment. Trabajo en equipo, Planificación estratégica, Visión compartida, Pensamiento sistémico. Competitividad y coopetencia.

8. La implementación de sistemas de gestión de la calidad integral. Evaluación sistematizada de los avances del centro educativo, de cada docente y de cada alumno en particular en función de parámetros predefinidos. La calidad integral es un concepto, una filosofía, una estrategia, un modelo para hacer las cosas y está focalizado hacia el cliente, entendiendo por éste a toda persona que recibe el influjo de nuestro accionar. En una escuela, todos somos "clientes" de todos, todos nos debemos a todos. La calidad no sólo se refiere al producto o servicio en sí, sino que es la mejoría permanente del directivo, del docente y del alumno en sus labores respectivas, y en el aspecto organizacional, tomando a un emprendimiento educativo como un ámbito donde cada integrante, está comprometido con los objetivos, la mision y la visión.

9. El dominio y utilización sistemática de herramientas para resolución de conflictos. De las más sencillas a las más complejas, todas se pueden ir incorporando para la gestión participativa y la búsqueda consensuada de soluciones: Negociación. Mediación escolar. Técnicas tales como: Tormenta de Ideas (Brainstorming), Diagrama de Pareto, Espina de Pescado (Ishikawa), Voto Ponderado Causas – Efectos, Matrices, QQCCDP (Qué, Quién, Cómo, Cuándo, Dónde, Por qué), TGN (Técnica de Grupo Nominativa), etc. Para la prevención de conflictos, se impone una comunicación fluida, continua y multidireccional, intra y extrainstitucional.

10. La utilización de los recursos que aporta el coaching ontológico. El coaching ontológico es la técnica y el arte basado en la filosofía del lenguaje y en la comunicación efectiva, mediante la cual se ayuda a una persona o grupo de personas (en nuestro caso, el alumno, la clase), para que desde la mejora continua y el desarrollo de sus talentos, logren alcanzar resultados extraordinarios y por ello, hasta entonces impensados. Un docente como coach, colabora en la importantísima tarea de que el alumno aprenda y entienda hacia dónde se dirige, y descubra los recursos con que cuenta para alcanzar los logros que debe perseguir.

11. Los aportes de la programación neurolingüística (PNL). La PNL es un sistema cognitivo pragmático que nos sirve para poner en valor el potencial personal que todos tenemos, interactuar positivamente con los demás, y clarificar y alcanzar los logros que perseguimos para nuestra realización personal. El método de la PNL consiste en la implementación de técnicas y modelos para la comunicación intra e interpersonal que sirven en el ámbito educativo para influir positivamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje, de modo que el alumno pueda mejorar sus mapas mentales, y adquirir mayor confianza en sí mismo y sus posibilidades.

12. Jerarquización del pensamiento. El desarrollo de las herramientas intelectuales que todos tenemos en potencia, es la forma concreta con la que podemos combatir la mediocridad. Para alcanzar la excelencia cognitiva se requiere otra manera de ser y de pensar, aplicando un pensamiento de orden superior, que nos permita reflexionar sobre la realidad de forma eficiente, y utilizar nuestra habilidades de modo adecuado, para poder transformar positivamente dicha realidad. El pensamiento de orden superior amalgama y potencia dos tipos de pensamientos: el creativo y el crítico. Al contrario del pensamiento lineal, que es reduccionista, cerrado, simple, fragmentado, y basado en certidumbres, el pensamiento complejo es abierto, dinámico, holístico, y sinergizante al articular lo disociado, e incorporar a la incertidumbre. En el pensamiento complejo se supera el concepto de lo reduccionista - que ve las partes pero no el todo, y su inverso, lo holístico, que ve el todo y no las partes (principio hologramático), pero no considera imprescindible que haya una superación de contrarios, sino que dos términos antagónicos pueden coexistir aunque se opongan entre sí (principio dialógico). En el pensamiento complejo, finalmente, la causa se vuelve efecto, y viceversa (principio de recursividad). El principio dialógico es fundamental para el proceso de desaprender para volver a aprender, actividad imprescindible en un mundo en cambio constante, donde lo aprendido puede rápidamente tornarse obsoleto.

13. El uso apropiado de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación). Las nuevas tecnologías permiten catalizar el proceso de enseñanza y aprendizaje, brindar un ámbito de excelencia para la actualización docente continua, optimizar las comunicación institucional y la labor áulica mediante la utilización de recursos multimediales e hipertextuales que estimulan las múltiples inteligencias de los alumnos desde lo auditivo, visual, lingüístico y cinestésico.

14. La implementación sistemática de los "círculos de participación", desde los grados mayores de la escuela infantil, Los círculos de participación democrática son una estructura alternativa al dispositivo aúlico tradicional de disposición de los asientos ordenados en hileras y mirando hacia el frente. Esta disposición circular, donde se pueden ver entre todos, es específica para un sinfín de actividades, tales como el desarrollo de técnicas de resolución de conflictos, gestión de la calidad, el tratar temas de valores, el reflexionar filosóficamente (transformación de la clase en una comunidad de indagación).

15. La jerarquización docente continua. La imperiosa necesidad de un cambio de mentalidad. La profesionalización científica del docente. El rol del docente como investigador: el estudio y presentación de casos, la investigación – acción, la publicación de papers. La actualización permanente.

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El camino hacia el Pensamiento Integracionista:
Del saber compartimentizado al interrelacionamiento de los saberes


El conocimiento sobre nuestro ser-en-el-mundo se fue desarrollando a partir de la enorme curiosidad del hombre por saber tanto el origen y el sentido de todas las cosas que forman parte de la naturaleza y el universo, como de su propia vida.

Fue así que para indagar y resolver cuestiones significativas, este conocimiento fue "compartimentizado" en campos y disciplinas. Surgieron así dos ciencias-madre, la Matemática y la Filosofía, y a posteriori todas las que se fueron sucediendo. La realidad era vista como algo externo al observador, y éste le fue dando a su accionar como investigador el máximo rigor científico y coherencia epistemológica.

Los modelos fácilmente cuantificables desde una visión mecanicista, las herramientas analíticas, la observación, la experimentación obteniendo idénticos resultados en condiciones y variables idénticas, la elaboración de hipótesis y leyes, en fin, la implementación del método y pensamiento científico, abrieron el camino a una impresionante profundización del saber.

Esta forma de ver y hacer sobre la realidad, comenzó a mediados del siglo pasado a ser confrontada con una manera sustancialmente diferente, en el que dicha realidad comienza entonces a ser vista no parcializada a través de los compartimentos estancos de las disciplinas, sino como una totalidad.

Ya no se la reconoce como externa, sino como el resultado de un proceso de co-construcción entre el sujeto que observa y el objeto observado. Esa nueva visión holística hace que las otrora disciplinas diferenciadas en su respectivo campo de acción, se fueran unificando, en cuanto que "el conocimiento es uno solo".

De la dialéctica cuerpo-espíritu, de enfermedades de la psique y del soma, de una visión dual del ser humano, se pasa a una visión unificada. V.gr. "Todas las enfermedades son psicosomáticas, como que el hombre es una unidad conformada por lo físico y lo emocional"

En las últimas décadas del siglo XX, comienza a gestarse un nuevo problema epistemológico, a consecuencia del interjuego entre la visión mecanicista y la visión sistémica: el desdibujarse de los límites entre muchas disciplinas a punto tal de ponerse en tela de juicio su sentido, y/o no poder establecerse fehacientemente cuándo termina el campo de acción de una ciencia y cuando comienza el de otra, y si por ejemplo es válido o no compartir entre ciencias los mismos objetos de estudio. En el campo específico de la educación, surgen entonces preguntas tales como: ¿Cuáles son los límites de la psicología educativa, de la pedagogía, de la psicopedagogía, de la didáctica, de la psicología evolutiva, de la psicogénesis como epistemología?

La visión integracionista surge luego, pero no como síntesis en la dialéctica mecanicista - sistémica, sino precisamente como otra manera de ver la realidad abrevando de ambas fuentes y utilizando una u otra, según el caso, o abriendo un nuevo rumbo a partir de ambas.

En una visión integracionista:

• Los procesos se ven y evalúan globalmente, pero previa o simultáneamente se analizan las problemáticas parciales individualizadas.

• Las organizaciones pueden ser gestionadas sistémicamente, pero ello no quita que se trabaje en casos puntuales con una metodología específica, propia de las organizaciones tradicionales, en tanto nos garantice una optimización de logros a adquirir.

• "Que el árbol no nos impida ver el bosque", pero también "Que el bosque no nos impida darnos cuenta que está formado por árboles". El médico superespecializado es maravilloso para tratar una patología que sólo él está preparado para diagnosticar, pero el médico clínico tiene una visión más global del paciente. ¡Y ambos son importantes!

El pensamiento integracionista:

• Es una forma dinámica y plástica de atacar la problemática inherente a toda organización humana, utilizando según el caso, toda una batería de técnicas, herramientas, tecnologías, herramentales, estrategias y destrezas provenientes de los más variados campos y concepciones intelectuales de las diversas culturas humanas. Nada es descartado a priori.

• Es como un ciudadano independiente, que escucha y respeta cívicamente todas las posturas ideológicas y las propuestas que le ofrecen los candidatos, pero "no se casa con ninguno". En su pensamiento crítico nunca deja de ser libre para apoyar aquellas propuestas que le parezcan adecuadas y pertinentes, aunque provengan de partidos políticos distintos, y para oponerse a las que considera inapropiadas.

• Si bien básicamente es sistémico, eso no quita que cuando la situación lo amerite, utilice procedimientos lineales y asistémicos.

• Es aplicado por líderes que según los casos implementan una estructura organizacional horizontal o vertical (piramidal)

• Implica una gestión itinerante, lo que significa que dinámicamente se está dentro y/o fuera del sistema, para analizarlo de las formas más variadas. Esta dinámica, generalmente no lineal, puede también ser lineal.

• A distingo del pensamiento sistémico, no es la contrapartida del pensamiento lineal. Tiene en cuenta a ambos pensamientos y a otra cantidad de recursos de todo tipo y especie, a los efectos de lograr resultados superiores a los que puede ofrecer el pensamiento sistémico: utiliza el management de calidad total, los implementos que brindan las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, las herramientas para la resolución de conflictos, la concepción de "organización inteligente" abierta al aprendizaje permanente y que practica la filosofía de la mejora continua, el desarrollo de las múltiples tecnologías del intelecto, las inteligencias múltiples, la inteligencia emocional, el inteligencialismo, la PNL, el coaching, los valores humanos universales...

• Incorpora e integra el pensamiento, los aportes y visiones de oriente y occidente, lo sistémico y lo lineal, el pensamiento científico y la intuición.

• Es disciplinario, transdisciplinario, interdisciplinario y multidisciplinario.

• Es el que desarrolla capacidades para pensar, aprender, comprender y desaprender, porque está al acecho de los cambios, y no sólo tiene la plasticidad para adaptarse a los cambios, sino que además permite que quienes lo practican cabalmente, lideren el cambio. (Aprender a pensar para aprender a aprender, para aprender a comprender, para aprender a desaprender, para aprender nuevamente a aprender)

• Entiende que el mayor énfasis se ha de poner en lograr una excelente comunicación intra e interinstitucional y una capacitación de máxima jerarquía, dado que ambas configuran el centro neurálgico de una organización.

• "Ama" el conflicto.
Sin conflicto no hay vida. Es inherente a la existencia humana. En el camposanto, bajo tierra, no hay conflictos porque no hay vida.
El conflicto es lo único que nos permite crecer. Sin problemas, crisis y conflictos, no hay crecimiento, no hay progreso, no podemos evolucionar.
El conflicto es una necesidad. Su falta implica que algo no funciona, y nos estamos estancando. El conflicto se vive con alegría y pasión, porque se sabe que al final del mismo, tratado proactivamente, la organización y sus integrantes habrán crecido".